Marcada en el avión Capítulo 01 - Marianamed



Sarah

Debo confesar algo, aunque he intentado duramente mantener una cara despreocupada por dentro estoy muriendo de temor. Faltan 30 minutos para abordar el avión con destino a Miami y siento que estoy a punto de hiperventilar.

Desde los 10 años le temo a los aviones, mis padres se montaron en uno y nunca regresaron dejándonos a mis dos hermanas mayores y a mi con la tía Mare. He visitado decenas de terapeutas y ninguno ha logrado mejorar mi temor, solo he podido controlar mis reacciones con pastillas para los nervios.

Aquí estoy 25 años después a punto de abordar con el despecho del año, haciendo un viaje de dos meses a casa de mi tía para poder despejar mi mente y reagruparme. ¡Y de verdad lo necesito! Dios… como puede pasar tanto en tan poco tiempo.

En tan solo una semana Marco me deja para recorrer el mundo de mochilero y pierdo mi trabajo de coordinadora en una empresa de arreglos florales donde entregue 3 años de mi vida. Uff… Me encantaba ese trabajo y de un día para otro botada por no cumplir las expectativas del nuevo dueño de la empresa.

Empiezo a sentir mi ira subir pero creo que las pastillas están haciendo efecto y me empiezo a sentir calmada, alguien se sienta a mi lado pero estoy tan absorta en mis problemas que en este punto no me interesa mi alrededor. Aprovecho a escribirle a Gianna, mi hermana mayor para avisarle que estaré llegando a las 4.30 de la tarde para que no olvide recogerme en el aeropuerto.

Escucho a lo lejos que empiezan a llamar a los pasajeros de primera clase y se me activan los nervios, la persona a mi lado me tropieza al pasar cuando alzo la vista para decir que no hay ningún problema me quedo pasmada con los ojos azules más hermosos que he visto en mi vida. ¡Qué vergüenza! la boca se me seca y no logro hablar. Enfoco nuevamente y me encuentro sola en la sala de espera, creo que la dosis que tome fue muy fuerte, las pastillas me van a noquear apenas entre al avión.

Entro por el pasillo y empiezo a buscar los ojos azules pero al llegar a mi puesto mi miedo a despegar me distrae, me siento y aseguro el cinturón hasta que lo siento bien justo. El avión va medio vacío y no me toca nadie al lado. En mi mente voy cantando “solo son tres horas, solo tres horas para bajar”.

Ya han pasado 20 minutos cuando se me empieza a erizar el cuerpo, volteo a ver qué pasa y no veo a nadie sospechoso. Los pasajeros de mi sección están en sus asuntos, pero no me puedo quitar el sentimiento de que alguien me observa. Empiezo a pensar, ahora si Sarah te has vuelto loca o las pastillas estaban piches! En medio de mi discusión interna se me acerca una aeromoza y me indica que hay un puesto en primera clase disponible y si me interesa puedo pasarme a ese asiento. ¡Pero por supuesto! sin pensarlo mucho accedí, al fin algo bueno empieza a ocurrir este viaje esta poniéndose interesante y si así empieza solo cosas buenas deben venir.

Al sentarme noto que el asiento de al lado nuevamente esta vacío, pero estoy tan contenta con mi suerte que no le doy importancia.

El sentimiento de ser observada se va intensificando y me pongo tan nerviosa que me paro y voy al baño, necesito refrescarme y calmarme! Mi miedo me está controlando y estoy perdiendo los nervios… Me dirijo a mi asiento y noto que hay un pasajero en el asiento de al lado, mi cuerpo empieza a erizarse nuevamente y cuando levanta la vista me pierdo en sus ojos azules. Lo que no esperaba era lo que lo acompañaba… y que hombre, piel del color del chocolate fundido, cabello del color del ébano y un cuerpo que me hace pensar en cosas muy malas. Oh por dios en que estoy pensando, siento su mirada penetrarme y empiezo a sentir como sube el calor en mi cuerpo, mis pezones se endurecen y siento la cara caliente, trato de recomponerme caminando lento hacia mi asiento y le dedico una media sonrisa.

Asier

Nunca me había costado captar la atención de una mujer como la que ahora se sienta a mi lado, tuve que mover algunos hilos para lograrlo pero ahora aquí estamos. Desde que la vi en la sala de espera quede prendado, una sola mirada es todo lo que basto para que mi pene empiece a endurecerse. Siento que estoy viendo un hada, cabello corto rubio como el oro, unas tetas que caben en mis manos a la perfección. Una piel exquisita que provoca dejar marcas para que todo el mundo vea a quien pertenece. ¿Pertenecer? Que pensamientos más raros, ella no es mía pero mi cuerpo quiere marcarla.

Me siento a su lado, pero ni voltea. Como si estuviera en otro mundo y este no es tan interesante para prestar atención. Pasan los minutos y me da tiempo de detallarla, esta vestida cómodamente, unos pantalones grises con una blusa azul que le acentúa las curvas, mi ojos no dejan de desviarse hacia sus tetas cuando escucho que empiezan a llamar a los pasajeros de primera clase. Necesito hacer algo para que me vea, hasta ahora ha mantenido la mirada baja y estoy ansioso por ver sus ojos.

Empiezo a salir y me tropiezo con ella para sacarla de su estado de trance, cuando la veo. Increíbles ojos grises con motas verdes, ojos de hechicera que ven demasiado y hacen que mi cuerpo se endurezca en tiempo record.

Me voy rápidamente a mi asiento y empiezo a pensar que voy a hacer para atraerla, volteo y veo a mi hada, no debe medir más de 1.60 comparados con mi metro ochenta y ocho, delgada pero con las curvas necesarias, si de frente era impresionante de espalda lo es aun mas, fantasías empiezas a cruzar por mi mente y me empiezo a endurecer como un adolescente, no sé que tiene esa mujer que hace que mi cuerpo reaccione de esa manera, pero tengo tres horas para averiguarlo.

Veo a una aeromoza y le indico que el asiento a mi lado esta vacío y quisiera que una conocida que está en clase económica lo tuviera, le indico quien es la persona y me mira un poco extrañada pero al comentarle que pagare la diferencia del boleto por el cambio, sale a hacer su tarea.

Me cambio de asiento solo para verla llegar, una vez que está sentada no puedo quitarle los ojos de encima, veo que se empieza a poner nerviosa, se levanta y va hacia el baño.

Regreso a mi asiento para esperar a mi hada, tengo el cuerpo tenso de anticipación cuando se abre la puerta del baño, de camino al asiento veo que levanta la mirada y se paraliza, noto que un rubor empieza desde sus pechos subiendo hasta su preciosa cara que me hace sonreír como un lobo esperando su presa. Me digo a mi mismo que no la asuste y que me controle, cuando llega por fin al asiento me da una sonrisa tímida.

- Hola, me llamo Asier. Sonrío de emoción por tenerla tan cerca, estiro mi mano y cuando toco la suya siento un impulso en lo más profundo de mi cuerpo. Veo que también está afectada ya que retira la mano rápidamente y su respiración se acelera.

- Un placer, Sarah.

Leer capítulo 2 - Marcada en el avión


Publicar un comentario

1 Comentarios

  1. Que buena historia saca el capítulo dos pronto que intriga por saber que pasa..

    ResponderBorrar