Relatos de Oficina ( Tara & Saúl ) Parte II






Devoradora, así me sentía. Veía a Saúl frente a mí como dios lo trajo al mundo y me sentía poderosa, sentada en el escritorio todavía mantenía toda mi ropa, mis piernas abiertas mostrándole mi muy húmeda tanga, el ambiente se fue cargando a cada paso que daba hacia mí. Cada parte de su cuerpo perfectamente esculpido retenía mi atención, fui bajando mi mirada a medida que se acercaba y quedó frente a mí la polla mas apetitosa que he visto, un duro tronco, grueso y venoso palpitaba en mi dirección, su cabeza en forma de hongo retenía una gota nacarada que me invitaba a lamer, mi boca se hizo agua, inclinándome pase mi lengua llevando su sabor a mi interior, salado y picante… delicioso! Hizo que mi hambre aumentara y buscara más de él, llevé su cabeza hacia mi boca y lo chupe con fuerza, un gruñido vino en su dirección mientras apretaba sus brazos sosteniendo el escritorio fuertemente. Lo lamí, chupe y succione buscando saciarme pero solo conseguía recalentarme, mis manos empezaron a bajar hacia mis bragas para aliviarme pero no llegaron muy lejos, Saúl las tomó fuertemente mientras me alzaba alejándome de mi diversión.

-No quiero correrme en tu boca y me has llevado muy cerca del límite… Me dice al oído mientras baja por mi cuello. Me saca la camisa casi arrancándola de mi cuerpo, la falda es la siguiente dejandome solo con mi ropa interior.

-Hermosa! Dice mientras saca mi sostén y mis bragas de un tirón. Me aferro al escritorio, bajo la mirada y lo veo entre mis piernas extendidas, empiezo a temblar esperando que me toque.

-Quiero que me mires en todo momento Tara. Madre mía! Logro asentir hacia él, su aliento sopla contra mi clítoris y me estremezco, suavemente su lengua va probando, jugando conmigo bajando hacia mi canal… todo se siente muy bien y voy escalando suavemente… de pronto me siento empalada por una lengua voraz, suelto un grito y cierro mis ojos… demasiado, es demasiado… un mordisco me hace jadear y mirarlo.

–Los ojos en mi Tara… gruñe hacia mí. Salvaje, es lo que pienso cuando lo veo. Crudo y fuera de control, casi hace que me venga por ese mordisco cruel… Su lengua vuelve y eleva mi placer mucho más, estoy tan pero tan cerca que me muevo sobre su lengua buscando el punto exacto, sus manos agarran con fuerza mis piernas abriéndolas más, me pierdo en las sensaciones, agarro su cabello y enloquecida me follo su lengua llegando a mi orgasmo. Un grito queda atrapado en mi garganta, mi cuerpo entra en explosión, no dejo de verlo y jadeo en buscar de aire. Caigo en el escritorio sintiendo las replicas en todo mi cuerpo.

-Estas bien?

-Definitivamente.

-Seguimos?

-Ahora preguntas? Lo miro y me sorprende ver ternura en sus ojos.

-Quería ser educado pero ya que estas lista…

-Saúllll… Oh mi dios creo que tuve un mini orgasmo, todo su miembro está dentro de mí, sin compasión lo siento estirándome, mi respiración se atasca, su boca empieza a jugar con mis pechos… primero suave y después duro, al poco tiempo estoy empujándome contra el desesperadamente, pero no se mueve, sigue prendado a mis pechos torturándome.

-Saúlll… lista, lista listaaa… muévete de una vez!

-Ya? Segura? Su voz se escucha tensa mientras pregunta.

-Fóllame de una vez Saúl!

Y una vez empezamos no pudimos detenernos, probamos todos los lugares de la oficina, todas las posturas, nos torturamos mutuamente, nos hicimos gritas hasta quedar roncos, nuestros nombres quedando grabados en nuestra piel.

Una noche salvaje y liberadora. Al terminar nos sentíamos en paz, completos… nos vestimos y salimos del edificio tomados de la mano.

-Hasta el próximo encuentro Tara.

-Así será, Saúl.

Nos despedimos dulcemente y seguimos por caminos separados, agarre un taxi hacia mi casa, eran las 7 de la mañana cuando sonó mi teléfono.

-Hola cariño, como fue tu vuelo?... Si, te veo en casa… Te amo!

Entré a mi casa silenciosamente, me quite la ropa, me bañe y me vestí cómodamente para esperar a mi esposo. 30 minutos después entraba por la puerta, su traje exquisito como siempre, se dirigió a mí y me beso con pasión.

-Me extrañaste?

-Siempre lo hago... Saúl!

Mi jefe, mi esposo, mi amante…

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