En la guarida del lobo
Todo el tiempo que Rita estuvo
en el edificio Santiago solo pensaba en esos cabellos de fuego y no pudo irse así que decidió esperar solo para ver cómo, según en su propia mente, se
deslumbraba por otro hombre. Iba a
esperar hasta el encuentro, ¿Ya debía haber leído su nota no?. Pero ahora que SU
mujer de cabellos de fuego acudió a él por un favor debía desearlo tanto como
el a ella y no la iba a dejar ir, necesitaba darle un lección para que
aprendiera a no ver a los lados. Intentó mantener la calma hasta que logró que
se montara en el coche. Lo siguiente fue llegar a su casa y esperar…
Abro mis ojos intentando recomponerme y ver donde estoy. Siento debajo de mí una cama nada cómoda, ya debía tener algún que otro resorte marcado en el cuerpo, la habitación estaba envuelta en una luz tenue de velas y me encuentro desnuda…. No solo eso, mi cuerpo está brillando como si me hubiesen puesto una especie de aceite. Intento reaccionar, pero no solo mi cuerpo sino mi mente aún se encuentra adormecida. Mis ojos empiezan a pasear por la habitación, nada especial, en realidad parecía sorprendente que alguien estuviera viviendo en ese espacio, carecía de muebles, sólo una cama y una silla cerca de la ventana. De resto un espacio vacío, sin personalidad, carente de vida se podría decir.
Hasta donde podía ver me encontraba sola, así que obligo a mi cuerpo a moverse, pero mis piernas parecen de plomo y lo más lejos que me pueden llevar es hasta la ventana. Tomo un respiro antes de hacer mi siguiente movimiento y no puedo creer a mis ojos… ¿Es ese Mauricio...?... Intento gritar su nombre, pero solo sale un suspiro… -Mauriciooo…Mauri… antes de quedarme sin fuerzas otra vez.
Desde la ventana podía ver perfectamente a Mauricio, pero él no se percataba de mi presencia, yo le veía en detalle, se encontraba en nuestra habitación. ¡Eso quería decir que estaba en mi propio edificio!
En segundos, recordé como me montaba en el coche del…vecino. - Tengo que salir de aquí.
Me sigo apoyando en la pared para llegar a la puerta, la veo y empiezo a coger carrera, pero me desplomo en el medio de la habitación y allí inmóvil, noto una presencia detrás de mí. Una agitación y excitación que va en aumento, pero no me atrevo a mirar. Solo siento como cae caliente en mi espalda como gotas y un gemido de placer.
Recogen mi cabello jalando hacia atrás, obligando a mi cabeza a inclinarse y susurran al oído...Sólo tú me haces liberar. Voy a entrar en ti Rita, una y otra vez…
Lo de la ventana ya no es
suficiente….
Como te deseo…te he deseado
todas la noches... pero hoy vas a ser mía...
Iba a ser gentil, lo voy a
ser… pero mereces un castigo también.
Le fulmino con la mirada con toda la fuerza que puedo reunir…- ¡Santiago vas a parar esto YA! Yo tengo pareja, Mauricio está en casa esperándome y si no llego pronto va a venir por mí. ¿Pero qué digo? A Mauricio ya no le importo ni un pepino, pero era suficiente con que él lo creyera.
Le escucho mofarse - nadie va a venir por ti. Me he asegurado de ello. Y no me gustan las mentiras, ¿crees que no lo sé todo de ti? ...Sigue respirándome en mi oído, abre su boca y empieza a chupar mi lóbulo derecho, ocasionando una reacción en todo mi cuerpo, pasea su lengua bajando hacia mi cuello…
San.ti.a.go…. para, esto no puede ser…
¡Basta! Tu eres mía mi diosa
de fuego, y debo decir que eres la mejor de todas…
No entendí a que se refería con
eso. Pero siguió hablando.
¡Viste mi nota, y te montaste
en mi coche! Si no te hubieses montado
lo hubiese entendido, pero cuando te montaste entendí que accedías y nadie se va
a enterar…
Rayos... La nota. Nunca la leí. Cuando estaba a punto de decírselo con la poca fuerza que tenía, me sorprende llevándome de vuelta a la cama y abriendo paso con su boca por la parte interna de mis muslos pasando a mis labios y entrada de mi centro húmedo, muy húmedo, que ya estaba lubricado por algún producto, el mismo aceite o algo más y empieza el roce , sin contemplaciones saca su lengua y la introduce un poco solo para sacarla mientras me mira, en un movimiento continuo, repite esto varias veces, con su otra mano toma mis senos y empieza a pellizcar, me retuerzo mientras se toma su tiempo para jugar con mi cuerpo a su antojo …
Estaba esperando a que despertaras Rita…Vuelve a hacer movimientos más rápidos en el punto dulce de mi clítoris mientras introduce 2 dedos hasta mi profundidad… - Ya estaba cansado de comerte con mi boca mientras dormías…
Ahora te toca a ti. Sorprende a mi boca y demanda que la abra – Ábrela para mi Rita…
Obedezco… ¿Por qué obedezco?
Me mira y demanda - Ábrela más… la sustancia que respiraste antes te ayudará a ser más complaciente…
Siento como su grosor caliente empieza a entrar por mi boca, lo lleva hasta lo más profundo, una y otra vez, aprieto mis labios y veo su cara sedienta por más. Sujetando mis largos cabellos de fuego los empieza a oler, hunde su cara contra ellos mientras me penetra más rápido y profundo, sujeta mi cabeza y se hunde más y más, no puedo respirar, lo miro y está a punto de llegar lo presiento por sus gemidos y en segundos me suelta dejando caliente y mojado dentro de mi boca. Toma su mano contra mi nariz y boca y tapa ambas. – trágalo.
Aguanto la respiración lo más que
puedo, desafiante le miro indicando con mi mirada que no lo voy a tragar, eso
parece ponerlo más excitado su rostro está en llamas y su sonrisa en medio de
un éxtasis. Introduce sus dedos en mi clítoris con fuerza, mientras sigue
tapando mis vías por donde coger aire, acerca sus ojos a los míos al punto de
rozar nuestros rostros… no me conoces mi diosa, cuando digo algo
espero que se haga, trágalo o cuando te desmayes lo harás, mejor disfrutarlo
ahora…
Después de 1 minuto y medio no podía aguantar más, trago todo su jugo blanco y mientras lucho por coger algo de aire, le propino un mordisco en el brazo derecho y aprieto sin soltar, estoy como una furia y mi cuerpo aún no reacciona, pero no voy a permanecer sumisa mientras Santiago hace lo que le plazca, siento un sabor en boca caliente que brota de su brazo, pero él no parece inmutarse. Sigo mordiendo mientras Santiago empuja con sus piernas mis muslos para abrir más mi cavidad, su miembro entra por completo y me sorprende su tamaño, se siente aún más vasto y profundo, me penetra cada vez más duro y rápido , mientras con más fuerza le muerdo más me penetra y en todo momento mirándome, con ansias, apretando sus dientes haciendo que su mandíbula se marque por completo y gimiendo sin control, me toma con un brazo por mis cabellos y continua el arrebato, con el roce continúo consigue tocar en el punto exacto y empiezo a sentir como un fuego va subiendo por mi vientre, se va intensificando y empiezo a llegar a mi liberación, la tensión acumulada se va convirtiendo excitación …
Vamos Rita. Aguanta. No lo voy a permitir, no le daré el placer…
En el medio de mi mordisco se cuelan unos gemidos ahogados que no puedo contener seguido de una sonrisa de gozo absoluto en su rostro, empiezo a llegar y en medio de mi liberación recibo todo su jugo blanco caliente en mi interior, de forma inconsciente suelto la mordida mientras Santiago continúa penetrando aun luego de llegar, aprovechando que aun su grosor está presente alarga mi liberación más y más – Eres mía…eres mía…eres mía…repite sin parar. Empiezo a jadear mas fuerte y solo puedo ver como mi cuerpo reacciona a sus movimientos, estoy en el medio de mi liberación y no puedo parar, mi cuerpo se sacude y mi mente confusa quiere más, pero a la vez quiere que pare, lo cierto es que Santiago logro consumirme por completo, me consumió entera y él lo sabía.
Miro como se dibuja una sonrisa de satisfacción en su rostro…tu castigo a terminado Rita.
Le veo mirar rápidamente hacia la puerta y cambiar su semblante por completo… Si antes me lo parecía, ahora si se veía peligroso. Se escucha un golpe en seco al otro lado de la puerta. Era mi oportunidad, me preparo para gritar, pero Santiago tapa mi boca y coge un trapo húmedo que pone en mi nariz y en segundos me siento más aturdida de la cuenta. ¡Otra vez!
Empiezo a ver entonces una escena como salida de serie policiaca en donde yo era la protagonista que necesitaba un rescate. La puerta sale disparada y Santiago es empujado con fuerza por dos agentes de policía que entran en el piso. Logra golpear a uno con un derechazo en la cara y con su otra mano sujeta la silla y la lanza contra el otro haciendo que caiga al suelo. Lo persiguen y vienen todos en mi dirección, en mi mente en cámara lenta, logra llegar primero Santiago a donde estoy y coge una tijeras que tenía debajo del colchón.
Me siento elevar de la cama, mientras me toma con fuerzas con una de sus manos por mis largos cabellos de fuego y lo siguiente, sonidos metálicos...1..2…3.. ¡Si nos vas a ser mía, nadie te va a tener! Santiago había conseguido en cuestión de segundos cortar el largo de mis cabellos y sujetarlo con sus manos, cuando iba a por el cuarto corte mucho mas cerca de mi cuero cabelludo todo su cuerpo se tensó gimió de dolor por el choque eléctrico que recibió de uno de los agentes. Se llevaron a Santiago, el vecino misterioso, que por fuera se veía muy normal, hasta atractivo, todo una tapadera, lo estaban buscando en 5 estados por el asesinato de 18 mujeres. ¿Y que tenían en común conmigo? Unos largos cabellos de fuego.
Ante toda la escena los dos agentes se llevaban a Santiago y yo seguía aturdida, un tercer “agente” que no había visto entra y me tapa con una sábana mientras llega la ambulancia para revisarme. Le miro para dar las gracias y veo una cara llena de rabia, pero suavizada por la preocupación y culpa. Era FILIPO!
Luego de salir del edificio de mi entrevista, Filipo salió en su coche en la misma dirección, según recordaba su casa quedaba cerca de la mía, al parecer vio como en segundos me dormía dentro del coche. Le pareció extraño como ocurrió por lo que empezó una persecución hasta el edificio, hizo una llamada a la policía esperando equivocarse de lo que había visto y esperó a que llegaran los agentes que bien supieron tomarse su tiempo, luego fueron piso por piso preguntando con la descripción del sospechoso hasta llegar a la puerta correcta.
Le miro y empiezan a brotar lágrimas de mis ojos. – shh tranquila Rita Nina García todo va a estar bien. Filipo sale de la habitación a recibir a los paramédicos, y mientras me encontraba esperando notaba como los efectos de la droga disminuían. Volví a sentirme yo misma poco a poco, y me prometí que a partir de ahora no iba a estar con ningún hombre. Y por supuesto no iba a confiar tan rápido en alguien. Me iba a concentrar en mí, en mi nuevo empleo y estaba segura de que con Peter Sonak mi jefe malhumorado y tajante no corría peligro amoroso alguno, Filipo mi salvador iba a ser un muy buen amigo y de resto solo podía pedir compañeros de trabajo normales y corrientes.
Esa era mi promesa….
Aunque no fue exactamente lo que ocurrió después.


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