Beso furtivo - Caro Ween









Le veo en la entrada del portal, pero aún Matteo no se ha percatado de mi presencia.

Desde la distancia que nos separa, y se podría decir es bastante amplia, ya le he reconocido. Su color de piel morena, altura de 1,80, un cuerpo bastante definido por la práctica de artes marciales y ese estilo de caminar que se me hace inconfundible.

Hay algo magnético que nos sigue acercando, pero, aunque anteriormente ya hemos intentado salir me termino agobiando por su intensidad y ferviente pasión, la verdad soy muy inexperta en eso del amor y las relaciones. Siempre me encuentro 10 pasos atrás y él 10 pasos adelante. Y es que Matteo me lleva 8 años de diferencia – lo cual a mi temprana edad si se nota -, pero quiero intentar llegar a un punto medio. Me acerco a la puerta para dejarle entrar y me responde con su sonrisa perfecta y mirada que me penetra...nos abrazamos como siempre, con un abrazo largo y cálido.

Esperaba con un poco de esperanza que él no notara mi corazón, pero no me quería engañar porque yo había notado el suyo, lo que hizo que me pusiera aún más nerviosa, ¿Por qué estaría tan ansioso? Se que habíamos quedado en hablar de un posible “nosotros” o por el contrario terminar en una amistad, pero su corazón bombeaba a mil por segundo. Rompo el abrazo y le invito a pasar. Él ya había estado aquí antes y conocía el camino así que caminamos por unos minutos hacia un parque bastante amplio que daba detrás de los edificios, estaba rodeado de árboles que daban una sensación de privacidad y a esta hora del día no había familias ni niños jugando, aunque siempre se podía encontrar a algún vecino paseando a su perro o trotando.

Cuando llegamos al parque se podía palpar la tensión en el ambiente. Lo siguiente que paso no me lo esperaba. En segundos Matteo me coge por los brazos con firmeza y me apoya contra una pared cercana fundiendo su boca con la mía… No me dio tiempo a reaccionar, solo pude responder su beso que fue aumentando de intensidad. Su mano empezó a bajar apretando mi trasero, su lengua se movía con fuerza y suavidad en un juego perfecto, empezó entonces un cosquilleo en mi centro que iba en aumento, en ese momento sentí como su miembro empezaba a crecer, lo apoyaba en mí y yo lo recibía por primera vez, aun cuando estaba contenido en su pantalón la sensación era prometedora , nuestra bocas seguían buscando más placer, y la pasión se nos desbordaba, una de sus manos me mantenía prisionera mientras su boca impartía el mas dulce castigo sin cesar, no respirábamos, no lo necesitábamos porque nos manteníamos vivos en ese momento y su otra mano tomaba con más fuerza mis nalgas y bajaba apretando en el centro… el calor era cada vez mayor, pero antes de quemarnos y dejarnos llevar por este arrebato de lujuria escuchamos un ruido cerca que nos separó rompiendo esa burbuja mágica en la que estábamos sumidos.

Miramos alrededor y no estábamos solos, se asomaban algunas cabezas curiosas que al parecer estaban “disfrutando” de nuestro momento. Nos reímos de la situación y pensé para mis adentros… Si esto es todo lo que podía sentir con solo un beso… Me quede mirando sus labios húmedos y aún más gruesos después de semejante sesión. Luego percate su mirada, estaba aún más ardiente de deseo. Sujetó mi cabeza con ambas manos demandando mi atención, no me dejaría ir tan fácilmente y sus siguientes palabras me lo confirmaron.

-Matteo “Nos vamos a mi casa ya...”.

Continuará…

Publicar un comentario

0 Comentarios