Me desperté con el peor dolor de espalda de la historia…
Pasar toda la noche en el sofá me pasó factura, y sí que lo sentí al levantarme. La noche anterior al llegar de mi agradable paseo me decidí a mantenerme firme, desde esa noche no compartiría habitación con Mauricio, aunque pensándolo mejor…y con este dolor… ¡No! ¡No! Rita mantente fuerte y decidida. Empieza a hacer yoga, lo que sea, pero tu espalda no te hará cambiar de opinión.
-Ahora debo concentrarme en la entrevista con Peter.
Me levanto y organizo las sabanas del sofá, dejándolas en uno de los brazos para que me esperen hasta mi regreso. Este sofá, que engañoso, se veía tan mullido y grande que provocaba dormir en él... en un principio te hundes, y te abraza con promesas de comodidad, pero a la mañana siguiente mi cuerpo demandaba un colchón y quemar al judas del sueño que me daño la espalda. Pero por esta vez me tocaba aguantarlo.
Mauricio no se encontraba en casa. ¡Empezaba bien mi día! Mi monstruo personal tenía horario de mañana durante toda la semana. Y aunque no estuviese cerca, se aseguró que notara su presencia. Como vaciándome la nevera o apagando el calentador de agua, en pleno invierno, ¡pues si!, su cabeza maliciosa creía en esos juegos y me quería hacer reaccionar, porque cuando reaccionaba, peleábamos y si peleábamos nos “reconciliábamos”. Eso siempre funcionaba, pero esta vez, iba a aguantar. Pues agua helada como en Alaska, bienvenida…. Bueno un baño rápido de 5 segundos y a vestirme.
Me decidí por un look elegante pero casual con una falda plisada color gris marfil que marcaba mis curvas, una camisa blanca de satén y una chaqueta de vestir ganadora. Por supuesto, sin olvidar mis tacones de la suerte. No que los necesitara, pero me hacían ver más alta e impactante al entrar a un lugar y como dicen por ahí la primera impresión es lo que cuenta.
- ¿Y ahora... donde están las llaves del carro?.
Abro la gaveta del recibidor donde siempre están las llaves, y no me encuentro con las llaves sino con una nota. La letra de Mauricio...
“A ver como llegas a la entrevista ahora gatita. Cuando decidas pórtate bien…te devuelvo las llaves”
-Nooo. Esto no por favor. ¡Son las 3:30! A las 4:00 pm tengo la entrevista y en bus no llego ni de broma. Ahora que hago…que hago?
Con un pensamiento en mente…reitero, un LOCO pensamiento en mente… tomo mis cosas, mi CV, mi cartera y salgo pitando de la casa, bajo las escaleras hasta el sótano que es donde estaban interconectadas todas las torres del edificio y llego a la puerta de metal con un gran número 3 que estaba buscando, la abro y pido el ascensor, si la mente no me fallaba debía ser el 7mo piso.
Mi cuerpo se encuentra húmedo de sudor por el esfuerzo, siento que bajan por mi frente, espalda y por el surco de mis senos. Y mi camisa de satén blanco está haciendo el trabajo extra de acentuar mis pezones más de la cuenta. Sin embargo, ya no podía dar vuelta atrás para ningún cambio de guardarropa. El tiempo está haciendo tik tak tik tak en mi cabeza. Pero, lo ignoro y en segundos alcanzo a llegar a la última puerta del pasillo…me paro en seco para recuperar el aliento.
- ¡Vamos Rita! 3 respiraciones profundas y tocas! Llenándome de valor toco la puerta y espero.
Nada…Toco nuevamente. Nada otra vez…
Pero qué mala suerte no está en casa ahora. Okey. okey plan C, me tocara ir a coger el bus y llamar que me demoro. Y ahí se esfuma un poco mi primera excelente impresión, mi caminar al edificio, mi primera toma de contacto con mis futuros compañeros de trabajo, mi futuro jefe Peter y mi llegada puntual que era algo vital en un proceso de entrevista. Todo el mundo sabe que si llegas tardes…pues la puntualidad es algo muy valorado y el tiempo como dicen es algo que no se puede recuperar, así que siempre procuro no hacer perder el tiempo a nadie…ni que me lo hagan perder a mí por supuesto. Y Mauricio sí que me había hecho perder un tiempo valioso.
Ensimismada en mis pensamientos voy caminando por el pasillo hacia el ascensor, cuando escucho que una puerta se abre.
-Hey… vecina…que...estee mmm… sorpresa.
Volteo rápidamente. -Hey Vecino…Que tal?
Veo un cara sonrojada, pero aun así esos ojos mirándome de pies a cabeza, y una mirada profunda...sostenida... una leve sonrisa... recordando algo quizás…y un poco inquietante. En ese momento pienso que definitivamente había cometido un error en pedir ayuda a “este vecino”. Era lo más cerca que había estado de este hombre, en segundos lo detallo y me impresiona, debía medir 1,80, piel trigueña, unas piernas musculosas y bien trabajadas como de futbolista, llevaba una toalla en la cadera…por supuesto salía de bañarse y aprovechaba para dejar ver su fuerte abdomen y esas manos….
“El Vecino”
La tensión se podía sentir en el ambiente. Pasaron unos segundos que parecieron años y por su cabeza solo pasaban pensamientos de Rita desnuda, apoyada sobre el cristal de la ventana gimiendo para él y tocándose para él. Todos en el vecindario escuchaban las peleas de ella y Mauricio así que estaba seguro de que había ido a por el round 2 sin contemplaciones ni repercusiones. Y él ya se encontraba listo, debajo de la toalla su grosor empezó a aumentar, apuntando a su presa, y la urgencia de atacar y reclamar lo que le había ofrecido en la distancia iba en aumento.
Todas las noches tenía la misma rutina de siempre, apagaba las luces de su apartamento y de su habitación y se sentaba en su lugar de siempre, una silla de ratán ya desgastada que colocaba bajo su ventana. Abría las cortinas lo suficiente para ver, pero no tanto como para dejarse ver. Y en su soledad observaba, y esperaba hasta que la diosa de cabello color fuego llegara. Unos pisos más arriba, en diagonal quedaba la ventana de su habitación. Algunos días veía como Mauricio la consumía por completo, de formas salvajes, eso le disgustaba un poco en parte porque él quería tocarla y devorarla por completo y dos porque quería darle placer y escucharla gemir y gritar pidiendo más…era muy difícil que disfrutara algo en esos encuentros tan abruptos …otro días veía como se desvestía al llegar o vestía para salir, hubo unos cuantos días graciosos cuando bailaba sola y unos pocos solo la veía pasar o hasta llorar.
Al final no importaba si veía mucho o poco, siempre pasaba lo mismo con su diosa de fuego, su miembro reaccionaba al instante y palpitaba por atención. Empezaba a apretar en sus pantalones, lo tomaba con sus grandes manos, escupía caliente una y otra vez y con movimientos suaves, bruscos, rápidos, lentos, jugaba con su miembro, con especial atención desde la punta, caliente y mojada, bajando hasta su base, repitiendo…repitiendo…repitiendo… sus manos estaban ya cansadas de la misma rutina cada día porque lo había intentado de todas formas mientras la miraba. Pero no lograba alcanzar el dulce clímax ni el placer de sentirla. Hasta esa noche, inesperada… se encontraba sentado en la misma silla como todas las noches, pero esta vez no le dio tiempo a cerrar las cortinas. Ese cuerpo de curvas sensuales estaba desvistiéndose poco a poco…y esa noche pasaba algo más, la veía distinta, se apoyó contra la pared y empezó a tocar sus senos majestuosos, esas montañas que se moría por chupar, por morder, por jugar.
Mi pantalón no podía más con mi miembro que empezaba a doler, se sentía masivo y cuando menos lo pensé nos estábamos mirando. A punto de esconderse, avergonzada solo se me ocurrió levantarme, empezar a tocarme y mirarle y bueno... ha sido la única que desde hace mucho tiempo me hacía llegar y liberarme. Ahora de nada servía recordar... solo me moría por repetirlo desde lejos o en persona, pero pronto.
No obtengo respuesta la primera vez. Vuelto a intentar. -Hola Vecino…Que tal? Silencio. Otra vez sin respuesta. Okeyyy esto ya empieza a sentirse incómodo. Vamos a probar otra vez...
-Oye pasaba por aquí por un favor... pongo mi mejor cara de súplica. Se que es primera vez que cruzamos palabra, pero estoy desesperada.
Me desconcierta un poco su mirada, no dice nada, y en cierto punto me recuerda a un venado cegado por una luz muy blanca, me preocupo porque no pestañea nada y viéndolo de cerca, aunque es muy atractivo hay algo que me desconcierta. Intento ignorar eso y continuo...quizás esto fue una mala idea…
Así que no venía por el segundo asalto… ¿O si…estuviese haciendo una primera toma de contacto? Mmm tengo que mantener la calma. Pero la veo hablar y la veo desnuda, me imagino todas las cosas que quiero hacerle, sus reacciones a mis toques y siento que estoy a punto de correrme. Si...estoy a punto de llegar... pero lo contengo…
-Estee si no es buen momento no pasa nada, veo que estas ocupado así que mejor me voy rápido que debo ir a una entrevista, intentare coger el bus y llamar que me demoro. Que estés bien…
-RITA! Rita espera. Disculpa. Dame un segundo que te llevo. No te vayas. Estaba tan concentrado en mis pensamientos que escuche solo partes de lo que decía... algo de una entrevista… y un favor… ¿desesperada?... Le grito para que no se vaya y entro rápido cerrando la puerta.
Esperando que salga, medito lo que acaba de pasar, me acaba de llamar por mi nombre. Pero como es que el “vecino” sabe mi nombre... era primera vez que lo veía en persona y vivíamos en distintas torres. Podría jurar que la primera vez que lo vi fue desde mi ventana… Pero estaba tan apurada por llegar a mi entrevista que lo dejo pasar. Pensándolo bien tras los sucesos que ocurrirían más adelante no fue buena idea dejarlo pasar. Que poco sabia…
Ante la tardanza me acerco para tocar, pero se abre la puerta y veo algo más que mágico para mis ojos, ¡unas llaves de coche…todavía lo puedo lograr!
Por cierto… mi nombre es Santiago.
Continuará…


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