Con una mirada profunda y esa voz oscura que me desconcierta escucho de sus labios por primera vez su nombre. Por cierto... mi nombre es Santiago. Busca mi mano para presentarse, la coloca suavemente y me roza sutilmente sintiendo mi piel… de forma sutil, pero haciendo que me percatara de ello…
En el camino al ascensor y durante todo el trayecto al lugar de la entrevista se portó muy formal lo cual agradecÃ, estaba esperando el momento en el que sacara el tema de la ventana, lo que habÃa pasado, o creyera que se podÃa tomar libertades conmigo por lo que paso. No era el momento de más complicaciones y por mi parte estaba concentrada en la entrevista por lo que agradecà el silencio para centrarme en todos los puntos fuertes que explicarÃa sobre mi persona, lo que iba a aportar a la compañÃa y los proyectos que ya estaba pensando desarrollar para mejorar las ventas y llevar el negocio de las telas desde Asia al mercado Europeo y de Latinoamérica. Estaba segura de hacer una entrevista ganadora, la oratoria siempre se me dio muy bien pero mi altura, simpatÃa y mi cabello de fuego me abrÃan juego a causar una excelente primera impresión.
Voy 5 minutos tarde de la hora pautada para la entrevista asà que me bajo volando del coche y agradezco con un gesto a Santiago, después de todo me salvo hoy, el extiende su mano y me da un apretón fuerte sosteniendo la mirada – Te deseo éxitos Rita!.
Aunque fueron tan solo unos segundos me dio un escalofrÃo por todo el cuerpo. -Muchas gracias, Santiago. La verdad no sé cómo te voy a pagar por este favor.
- Ya se nos ocurrirá algo…
Lo veo marcharse rápidamente al momento que siento algo en mi mano, la abro y veo una nota... 5 minutos tarde Rita! No tienes tiempo para esto. Guardo el papel y voy corriendo a la recepción del edificio.
Era una gran recepción, se podÃa sentir un ambiente totalmente distinto a mi empleo actual, las paredes de mármol con acabados dorados, las piezas de arte que según pude apreciar eran bastante costosas enmarcadas en más dorado y exquisitos detalles que parecÃan esculpidos a mano y la mueblerÃa de las sala de espera… ohh si, ¿Qué es esto que siento? ¡Que tela tan agradable! ¡Mientras espero mi turno en la recepción me siento en un sofá Chester bastante cómodo no, lo siguiente! Por otro lado, la actividad no paraba, muchas personas saliendo y entrando, con muy buena presencia y se podrÃa decir bastante atractivos tanto hombres como mujeres. Sigo observando…observando...
- ¿Disculpe, Señorita Rita Nina GarcÃa?
Escucho que me llaman de recepción y voy enseguida, veo que es un hombre de más o menos mi edad, alto, de piel trigueña, se le ve simpático, veo en su camiseta el nombre “Filipo”, y desde ya me da la sensación de que nos podrÃamos llevar bien.
– Hola Filipo, Yo soy Rita Nina GarcÃa y vengo para la entrevista con Peter Sonak.
Pues es IMPOSIBLE. Peter no perdona la impuntualidad. Aunque si para algo vale pienso que te hubiese ido bien en la entrevista... Eso sÃ, si hubieses llegado a tiempo.
– Por favor, Filipo, ¿Está bien que te llame por tu nombre verdad? Bueno ya lo hice una vez.
Veo que me mira con interés.
– ¡Me he preparado para este dÃa y sé que este puesto es para mÃ! – Lo digo con toda la seguridad que podÃa exudar en ese momento - ¿No hay nada que se pueda hacer?, quizás pueda explicar al Sr. Peter el motivo de mi tardanza y me pueda cambiar el dÃa de la entrevista o….
Veo que Filipo inclina su cuerpo hacia adelante subiendo su mano hasta tener casi contacto con mis labios, demandando silencio. – chsssss, si estas tan segura que puedes conseguir el puesto y hoy que me siento positivo quizás pueda intentar algo. Espera.
En ese momento, coge el teléfono y marca una extensión, ¡le escucho decir que el dÃa está más ajetreado de lo normal y me ha tenido esperando en la recepción aun cuando llegue antes de la hora de mi entrevista… pero si llegue tarde! Me quede corta con que parecÃa simpático este chico en realidad era un ser humano increÃble al parecer, que bueno contar con futuros compañeros asÃ. Tranca el teléfono y me lanza una sonrisa de victoria que le hace marcar dos hoyuelos bastante atractivos en ambos lados de su cara.
- ¿Lo has conseguido? Le miro casi sin pestañear.
– Pues claro! Embozando nuevamente esa sonrisa. -Eso sÃ, no te prometo que este del mejor humor, ¡pero seguro que lo consigues! Aquà tienes tu pase por el dÃa y cruzando esa puerta a la izquierda puedes coger el ascensor hasta el piso 37. Éxitos Señorita Rita Nina GarcÃa.
Tomo mi pase y me voy tan rápido como puedo.
Mi largo cabello de fuego se ondea en el camino y siento que todos me miran. Me gusta esa sensación y la disfruto cuanto puedo. Subo al ascensor, marco 37 y, ¡que velocidad! Esperaba tener más tiempo para enfocarme al ser 37 pisos, pero era super veloz por lo que llego en segundos y se abren las puertas directamente a un despacho bastante diferente al lobby, éste estaba lleno de materiales como la madera, el cuero... mucho cuero y era cálido pero oscuro.
Escucho una voz masculina en el fondo, conversaba de forma enérgica por teléfono en inglés, al parecer con un proveedor… un problema con un pedido… Sin darme cuenta me sigo acercando más y más para poder escuchar… la cosa no pintaba bien para ese proveedor pues habÃa enviado un contenedor completo de telas y estaba infestado de moho, ahora debÃa ir a resolver directamente…luego salió la palabra…costos… perdidas…y ¡PUM!
Un estruendo hizo que el despacho se quedara en silencio. Nunca habÃa recibido una mirada tan intensa en mi vida. Sin darme cuenta tumbé con mi cartera un gigante perchero de madera que en contacto con el suelo hizo más ruido del que se esperarÃa.
- OH! ¡Rayos... cuanto lo siento!
Sosteniendo ahora mi mirada continúa al teléfono y con una voz aún más grave dice - WE WILL SOLVE THIS ONE WAY OR ANOTHER. I WILL MAKE SURE OF IT. PAM!! (Resolveremos esto de una forma u otra. Me aseguraré de ello). Otro estruendo, esta vez el sonido del teléfono lanzado a 3 metros de distancia.
Se pone de pie y se aproxima como un toro enloquecido, casi echando fuego, me increpa - ¿Tiene usted la costumbre de entrar en despachos ajenos? ¿Y una vez adentro de escuchar conversaciones ajenas? SeguÃan las preguntas y no me daba tiempo a contestar…- ¿Es que está grabando ahora mismo la conversación? En ese momento, siento como sus manos empiezan a tocarme en búsqueda de algún artefacto. ¿Viene de mi competidor no es asÃ? Pues dÃgale a su corporación que si quiere jugar sucio va a caer...dÃgale...
Mientras le escucho hablar siento que me tiemblan las piernas y me desplomo al suelo, pero las palabras empiezas a brotar de mi boca. – Señor Sonak he venido por la entrevista! - Capto su atención porque no le escucho más.
-Y No! No soy una espÃa ni tengo intención de convertirme en una…sigo sin parar mientras recojo en el suelo el perchero y los componentes que habÃa tirado. -Me he preparado para esta entrevista y sé que puedo hacer un excelente trabajo, aquà le dejo una propuesta que hice para que este año se puedan incrementar la ventas…. siento haber entrado asà en su oficina, pero quien dirÃa que el ascensor iba directamente a ella, y no le avisaron de recepción que subÃa? …
No sé cuantos minutos hable solo le solté una verborrea de palabras sobre porque serÃa excelente para el puesto. Ya que me habÃa preparado tanto no iba a irme sin exponer por lo menos lo que prepare asà que termine de hablar, le tire la carpeta en su escritorio y me fui sin mirar atrás, agradecà que el ascensor bajara los 37 pisos tan rápido como los subió. En la recepción ya no se encontraba Filipo. Salgo del edificio y empiezo a buscar en la aplicación de mi celular un coche que me busque. Sueño con una copa de vino y una tina caliente en casa, mi momento para drenar.
Mientras espero, siento que alguien toca mi hombro. Se trata de Filipo…
-Hola Rita! ¡Enhorabuena! Me acaban de llamar del piso 37 que has quedado para el puesto.
Lo miro un poco incrédula. -Imposible. Tras la peor entrevista que he tenido no creo que haya quedado en el puesto y gracias por tu supuesta llamada por cierto… Peter Sonak me estaba esperando con los brazos abiertos.
-Jaja vamos que todo ha salido bien al final. Al parecer su asistente no le entrego el mensaje a tiempo. Pero como disculpa déjame llevarte a tu casa. Según el CV que dejaste en la recepción veo que vivimos cerca.
Estaba a punto de aceptar su invitación cuando veo a mi vecino Santiago.
¡Hola Rita! Veo por tu cara de sorpresa que no has visto mi nota. ¿O sÃ?...
Pienso para mis adentros que solo falta que aparezca Mauricio… -Perdona vecino, no he tenido un buen dÃa y estaba esperando un coche para ir a casa.
- Pues yo me dirijo allÃ, y vivimos en el mismo edificio ¿Recuerdas? Súbete en el coche, dice mientras no le quita ojo a Filipo.
Aunque sonó un poco autoritario, me despedà de Filipo y acepté su invitación.
La verdad es que estaba agotada y querÃa llegar rápido.
Ahora el ambiente era muy distinto, empezamos a rodar alejándonos del edificio cuando sentà como se cerraban los seguros del coche y empecé oler un ambientador muy peculiar. Lo siguiente, me quedé dormida, lo último que vi… la mirada desafiante de Santiago.
-Ahora eres mÃa Rita…


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