Beso furtivo capítulo final - Caro Ween

Beso furtivo cap 2 Caro Ween


Tu intensidad me intoxica

 

Al día siguiente me desperté con el recuerdo del día de ayer. Ese beso se sintió correcto en todos los sentidos. Desde siempre estuve seguro de que la quería a ella. La primera vez que nos conocimos fue en su cumpleaños, ella estaba cumpliendo 15 años y yo en ese momento tenía 23 y debo decir que no le cause buena impresión, me atrevería a decir que le caía mal, pero, como mi mejor amigo salía con su hermana mayor estábamos obligados a vernos y compartir en muchas salidas en grupo. Paso el tiempo y no recuerdo en qué momento todo cambio pero empezamos a salir juntos a pasear o hacer diligencias como amigos y me sentía muy cómodo con ella, aun cuando le llevaba 8 años de diferencia. Natalia se mostraba muy madura para su edad era simpática, educada y muy interesante. Nunca sabía que estaba pensando y eso me mataba haciéndome querer saber más de ella y descubrirla poco a poco.

Pero luego de intentarlo varias veces sentía que siempre se deslizaba por mis dedos, cuando nos acercábamos mucho se alejaba, cuando las cosas se intensificaban y todo iba más serio eso la empujaba más lejos. Yo estaba seguro que ella era la indicada para mí, quería tenerla, envejecer junto a ella y estar siempre con ella. Lo veía muy claro pero a veces se me olvidaba que Natalia no tenía mucha experiencia con relaciones sin embargo no me importaba ir a su ritmo.

Aunque con ese beso note una intensidad que me sorprendió. Si no nos hubiesen interrumpido mis manos estarían recorriendo aún su cuerpo contra esa pared, era mucho más pequeña que yo en todos los sentidos su cuerpo era más menudo pero tenía un trasero que moría por morder y una piel suave nunca tocada por nadie, era pura, ingenua, dulce y quería descubrirla. En segundos me ponía a mil y mis pantalones siempre se apretaban, durante el beso no fue diferente lo acerqué a ella por primera vez para que notara su tamaño, su grosor y recibió el contacto, me aventure a ir más allá paseando mis manos por su trasero acercándome a su centro por atrás y rozando su punto dulce antes de parar. Necesitaba llevarla a mi casa ya, le dije que buscara una muda de ropa y pasara la noche conmigo.  Veía en su mirada que quería hacerlo pero tendría que dar muchas explicaciones en su casa así que quedamos hoy para vernos.

Esta vez ella vendría a mí y estaríamos solos sin interrupciones.

              ¡Vamos Natalia! Con una mirada potente ya al frente de su edificio pienso que esta vez me voy a lanzar a la piscina. ¡NO! al mar… solo espero que no me lleve una corriente de intensidad y me ahogue en el proceso. Porque eso era Matteo una intensidad inconmensurable y con una pasión en su máxima potencia todo el tiempo. Pero esta vez lo notaba distinto, me iba a dar mi tiempo y con ese pensamiento estaba feliz de ir a su casa donde íbamos a estar solos por primera vez.

Toco el timbre y abre la puerta muy rápido.

Allí estábamos, mirándonos con nerviosismo. Entro en el apartamento por primera vez, era un piso pequeño con dos habitaciones, baño pequeño y una cocina estilo americana que compartía espacio con una mesita donde cabían hasta unas 4 personas. Yo había preparado una mise en place perfecta para cocinarle, había adelantado varias cosas ya, nada mejor que tener una “actividad” para ocupar el tiempo, quizás podríamos hablar y sacarnos de la mente otras cosas. Dejo atrás a Matteo para acercarme a la cocina a dejar los ingredientes pero siento como vuelo por los aires para caer sentada en el tope de granito y entre mis piernas muy cerca Matteo mirándome.

-Matteo... así no puedo cocinar…

Mi cara me delata. No puedo evitar que se me suban los colores y es que me pongo roja como un tomate en estas situaciones. 

Me toma con más fuerzas.

-Natalia…no puedo tenerte tan cerca y no recordar ese beso. Quiero más… quiero repetirlo cuanto antes…acércate…

Voy como la gravedad. Matteo tiene un magnetismo que me intoxica. En segundos sus labios tocan los míos y por segunda vez se repiten las cosquillas y las mariposas. Lo de ayer no se había sentido increíble por casualidad, había una química que no podía negar. Siento sus manos por mi espalda ocasionando un cosquilleo que me hace retorcer que sigue hasta bajar por completo y tomar mi trasero con sus manos para acercarme de golpe al borde del mesón, su grosor me recibe, nuevamente se encuentra masivo y sus pantalones a punto de explotar. En mi mente pensaba que ahí se iba a quedar, no había ido para llegar tan lejos, nunca había estado con alguien y mi primera vez la imaginaba distinta… algo más preparado…romántico.

Me saca de mis pensamientos presionando sus labios con los míos y con su lengua ardiente de deseo se abre camino haciendo que lo reciba.  Empezamos a fundirnos en un beso profundo e intenso, una de sus manos me tomaba por el cuello y lo acariciaba mientras su otra mano en mi trasero me mantenía en mi posición. Sube su intensidad… el me daba y yo recibía y le respondía pidiendo más, empezaba a sentir un cosquilleo en mi centro como el día anterior mientras notaba su respiración y unos gemidos de disfrute. En segundos siento un roce, Matteo hace unos movimientos desde su grosor hacia mi centro, escuchaba el sonidos del jean contra la tela y el vaivén del movimiento que el me hacía responder con su mano sujetando mi trasero…hacia adelante y hacia atrás, arriba y abajo... Sus gemidos iban en aumento y el movimiento seguía constante.

– Natalia te deseo…te deseo tanto…

Pienso que esto va muy rápido.

-Matteo… para… uff que si no, no sé cómo vamos a terminar.

-Lo único que quiero es hacerte mía todos los días…estas en mi mente en todo momento...

Da unos pasos atrás con su mirada llena de pasión que desbordaba.

-Pero…está bien. Te prometí ir poco a poco… lo voy a cumplir aunque me cueste.

 

Nos quedamos mirando sin saber que hacer, necesitábamos un cambio de aires ya que la cocina estaba que echaba fuego y no por la comida que brillaba por su ausencia. Decide entonces darme un tour por su casa. ¡Excelente idea!. Me muestra rápidamente todos los espacios hasta llegar a su habitación. Le veo sonreír ya más relajado así que entro sin dudarlo. Su habitación era pequeña, pero muy organizada, me siento en la cama y se acerca al closet sacando su uniforme de taekwondo. Me lo muestra con orgullo y en segundos y sin pensarlo dos veces ya se estaba quitando la camisa dejando a la vista su piel desnuda e increíblemente morena para mostrarme como le quedaba. Aunque yo era muy blanca, siempre me sentí atraída por las personas de piel morena, simplemente era una atracción natural. Y de nuevo las chispas saltan al aire. No llega a ponerse el uniforme cuando se acerca y me estampa un beso.

Caigo en la cama recibiéndolo nuevamente, pongo mis manos en su cara y sus manos ahora empiezan a abrirse camino por debajo de mi camisa, siento como aprieta mis senos por primera vez, los sigue frotando y con el pulgar juega con uno de mis pezones mientras su lengua me invade y me besa con pasión, este fuego que se desata nos va a consumir a ambos.  Empieza a jugar con mis labios  a mordisquear un poco y para a mirarme esperando aprobación para continuar. Me dejo llevar por el momento y los busco de regreso con mi boca aceptando, sujeta una de mis manos mostrándome el camino a su grosor que estaba aún más vasto…

- Nadie me la pone tan dura como tu Natalia. Siempre pienso en ti y me haces llegar de solo imaginarte. Quiero probarte, saborearte, conocer todos tus rincones…

– Matteo…

Solo salió su nombre. No pude decir nada, tenía mil sensaciones en mi cuerpo que no entendía, quería parar porque era mucho para mí, muy rápido, pero otra parte de mi quería continuar.

- Natalia…te quiero con locura, te deseo…

Mueve su mano tomando la mía en su miembro mostrándome como le gusta y en todo momento mirándome muy de cerca para no perder mis expresiones, estoy roja como un tomate, empieza a gemir lo que me hace entrar aún más en calor.

-Me encantas gatica. Que rico se siente, solo con tu tacto me pones a mil.

Su mirada desprende una intensidad que me penetra.

Sus manos bajan ahora por mi cintura hasta terminar en mi centro, empieza a mover sus dedos de arriba abajo, siento un roce contra la tela, las cosquillas otra vez, pone su rodilla en el medio y abre mis piernas y sigue con sus dedos aumentando la presión, sin darme cuenta mi respiración se agita levemente y empiezo a gemir.

-Así es como gimes mi gata. Había deseado escucharte gemir y que rico suenas, gime más…

Ahoga mis gemidos con un beso mientras abre mi cremallera con una de sus manos, me toca por encima de mis bragas y ahora le siento sin la capa del jean de por medio, sus dedos se sienten por completo y al contacto me encuentro húmeda.

-No podemos pasar de esto Matteo...jadeo…no podemos pasar este limi…t..e..

-Mi gata…no pienses… te voy a hacer llegar por primera vez. Mírame y déjame verte. Voy a llegar contigo. Mira cómo me pones… estoy muy duro por ti, por tu culpa.

Empieza a tocarse mientras continúan los movimientos de sus dedos con más fuerza, siento la tela entrar por mi centro siendo empujada por la presión. Noto que tiene experiencia, sabe dónde tocar, con que intensidad, y repite…repite… que dulce tortura. Sus dedos se encuentran húmedos por mí y siento una excitación en mi centro que va en aumento. Me sorprenden las sensaciones. El gime tambien y su agitación va en aumento al tiempo que la mía.  En medio de esa situación, escucho el sonido de unas llaves. Sigo gimiendo de placer, me tapo la cara con mis manos.

– Déjame verte. Me susurra Matteo.

Gimo aún más y el me acompaña.

Ahora escucho el sonido de una puerta cerrar muy fuerte. Mis ojos siguen el sonido, y veo una mujer desde el salón viéndonos fijamente con sorpresa hacia la habitación que se encontraba abierta. Matteo salta a cerrar la puerta mientras recobro mis sentidos y vuelvo en mí.

- ¡Si Natalia! dejaste que esto fuera demasiado lejos. Pienso a mis adentros.  Subo mis pantalones, me arreglo rápidamente y nerviosa le pregunto. – ¿Quién es esa mujer Matteo? ¿Tienes una compañera de piso o algo? ¡Qué vergüenza!

-          Es mi mama.

Me quedo en shock. ¿QUE?

-Si… ¿No te había dicho que vivo con mi mamá y su pareja? Ellos tienen la habitación de al lado. Pero tranquila que hablo con ella y todo está ok. Regresando a la nuestro...quédate esta noche...quédate conmigo… no te vayas.

-Matteo, ¿tú te estas escuchando? Nos acaba de ver tu madre. Y quieres que pase la noche al lado de su habitación...  ¿haciendo qué exactamente? Si seguíamos así las cosas se podían haber salido de control y qué planeas, ¿que pierda mi virginidad esta noche al lado de tu madre?

Empiezo a recoger mis cosas.

-Natalia. ¡TE AMO!

No, otra vez no. Siempre que intento dar un pasito con Matteo el me lleva 10 mil pasos más adelante. Lo que suponía nuestra primera cita y ya un TE AMO. No estoy preparada. Es muy pronto.

Continúa. - Te amo y quiero envejecer junto a ti. Yo soy todo tuyo y esta vez no te voy a dejar ir, ni que te alejes. Te amo y te adoro… Te amo... Te amo…

Le miro moviendo mi cara hacia los lados, no puedo con esta situación así que salgo y de manera muy vergonzosa me despido de su mamá, me voy corriendo de allí y me voy segura que mi historia con Matteo terminará antes de empezar…otra vez…pero nunca olvidaré ese beso furtivo donde volaron chispas por doquier y su intensidad que me intoxica llevándome a querer tocar el fuego con las puntas de mis dedos.

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